Nunca, pero nunca, te quedes con las ganas

Años antes de tener la oportunidad de conocer realmente Paris, hice escala en el Charles de Gaulle, era el año 2001, y justo hice escala de 3 horas con un amigo con el cual nos estábamos yendo a la India invitados a una feria comercial. No teníamos ninguna tarjeta de crédito signature o black o Priority Pass para ingresar a los salones VIP y nica que pagábamos, así que a relojear. Faltaba poco para subir al avión y mi pata me dice “ ya que estoy en Francia, me comeré un croissant, el francés, el verídico”. A buscar el croissant se ha dicho, cuando lo encontramos se veía como un cachito normal y corriente como de panadero de carretilla,  y cuando veo el precio de 6.50 euros casi me caigo de espalda, no la hago dije. Después de hacer una cola de 8 personas aprox, llega a la caja, César paga desesperado porque iba a comer un croissant “original”, echaba agua por la boca, quería devorar a ese pan francés. Lo miraba y no entendía nada de la emoción que sentía por ese pedazo de harina horneada.

Le dan el croissant y su Coca Cola, lo observa, huele, segundos después de su contemplación, lo muerde, cerró los ojos como Gastón Acurio  y suspira “uhmmm perfecto, buenazo”. Me cagó, ahora me antojó y no iba a gastar 6.50 euros en un pan.

  • César invita pe´.
  • Qué? Ni cagando te invito mi croissant comprado en la misma Francia.
  • Oe huevas, estamos en el aeropuerto, ni siquiera hemos visto la Torre Eiffel.
  • La he visto por el avión, dijo, mientras veía el croissant mordisqueado cuando hablaba.
  • César un poquito, no seas malo ya vas por la mitad, que tacaño eres por la puta madre.
  • Tacaño, yo? Quién habla!!! Ya carajo, te invito un pedacito.

Como si estuviera midiendo con una regla me da lo que sería 10 céntimos de euro del pan; la  batalla estaba perdida, no me iba a invitar más. Agarro la casi migaja invitada, me lo “como”, casi no siento nada y obviamente no tuvo el sabor de un pedazo normal. Indignado, molesto, envidioso le digo:

  • Que feo está, ni cagando supera al cachito que venden en Lima, hasta las huevas haber gastado tanto dinero.
  • JAJAJAJA estás picón, cómprate el croissant de una vez.
  • No voy a hacer esa colaza. Bueno, ya, me lo compro.

Llego a la cola, ahora de unas 10 personas, cuando de repente llaman nuestro vuelo, orgulloso salgo de la fila y le digo vámonos de una vez que en el vuelo de regreso me lo compro, mientras miraba los croissants brillando en el exhibidor diciéndome “au revoir”.

Después de 15 días, regresamos a Lima y nos encontramos en una reunión con todos los amigos que tenemos en común. Por joderme, contaba a todos que se había comido el mejor croissant francés, de la textura, del sabor y demás adjetivos para aumentar su sabrosa experiencia. Yo escuchando, arrepentido de no haber comprado mi cachito francés, maldigo haber sido tan tacaño y también a la agencia de viajes de la embajada india que cambió nuestro vuelo de regreso e hizo escala en Amsterdam, adiós croissant francés … ya en el 2006 me di el gusto de comerte, después de 5 años.

Y es así cómo uno deja de probar o de hacer cosas, de la manera más tonta y absurda como yo con el croissant y no querer gastar 6.50 euros pero si 10 euros en una cerveza. Pasa también en la vida laboral y personal, cuando alguien me dice algo comenzando con las benditas palabras “casi”, “hubiera”. Una vez pronunciadas esas palabras, todo lo que digas después de ellas no existe, no se realizó, son relleno para una justificación, excusa, o simplemente palabras para quedar bien; cuando en realidad te hacen quedar hasta las huevas, disculpen mi francés refinado pero así es. Puedo entender estos errores en gente joven, que se inicia laboralmente pero después de algunos años de experiencia, no puedes pronunciarlas, hazme caso, en la vida familiar, se perdona y te hacen chacota pero en lo laboral, imposible, te hace quedar mal, muy mal; recuérdalo por favor y ayuda a gente para que no las pronuncie. Escucho y leo “Nunca pierdas la oportunidad de quedarte callado” y es verdad, que las ganas de justificar no te ganen porque saldrán el CASI o el HUBIERA. Menos cuando las cosas ya sucedieron y sale el hubiera, ahí te mato; mira, mascota, es muy fácil “ser general después de la batalla”.

Recuerdo cuando aprendí finalmente a quedarme callado laboralmente y evitar excusarme. Estaba en el mercado de Caquetá (ahí encuentras todo para fabricar un zapato, todo) comprando cuero sintético para los zapatos y en ese entonces importábamos plantas de PU de España y eran caras para lo que el mercado peruano valoraba en ese momento. Siempre que compraba, caminaba por los stands y tiendas porque siempre encuentras algo nuevo, hay que observar. Llego a una tienda de plantas de PVC que eran igualitas a las de PU, pesaban un poco más por el material pero idénticas para la vista del cliente y costaban 75% menos. Descubrí el oro!!!! Me sentí lo máximo, no podía creerlo, por fin un proveedor peruano (puneños ellos, los puneños son los dueños del mercado de Caquetá) con suelas aceptables para la fabricación.

Se me salía el corazón porque era un montón de dinero que se ahorraría, ya esperaba la palmadita de “buen trabajo”, llego feliz al escritorio de mi viejo que estaba ojeando varias revistas ARS SUTORIA para chequear tendencias, sacar ideas y le digo:

  • Papá, encontré lo que necesitábamos para ahorrar, unas plantas buenazas, hacen unas igualitas a las que tenemos, también hay unas parecidas a las de la feria y mira los precios en la proforma.
  • Muéstramelas – dijo el loco Bussem.
  • Ah,arggg, ahhhh – comencé a atorarme – las hubiera comprado, carajo.
  • Manfred, el hubiera no existe, todo lo que me estás diciendo no sirve, mejor no dices nada, ni foto has tomado, tenías plata y pudiste comprar algunos pares para hacer pruebas y ver si funcionan. Bajó la mirada y siguió ojeando las revistas.

No me dijo nada más, tampoco lo necesitaba; la tarea había sido dada sin mencionarla, estaba herido con esa lección de vida, agarré el carro y me fui derrapando hasta Caquetá a comprarlas. El proveedor resultó ser un éxito para lo que necesitaba el negocio en ese momento.

No puedo negar que aún, varias veces, me quedo con ganas de hasta comer algo que me provoca y no sé si el día de mañana estaré en este mundo. Vale la pena comerlo? Yo digo que si, ahora más que estoy haciendo deporte y cuidándome, igual trato de cuidarme pero evito quedarme con las ganas.

Una de las cosas más locas que me pasó sucedió en el 98, que mi viejo no recuerda y mi mamá jamás hubiera dejado hacerlas; sucedió en Italia. Mi viejo, que siempre tenía alguna locura que enseñarme, mientras caminábamos viendo tiendas, comenzó a comprar café, pizzas, helados y al final muchos de ellos los probaba, no los terminada y botaba al tacho. Qué!!!, te volviste loco???.

Calmado me responde, el café, pizza y helado italianos son los mejores del mundo, entonces probaré todos los que pueda porque no sé si regresaré a Italia y no me voy a quedar con las ganas de probar, quizá me muera mañana y me quedé con ganas.

Esto sucedió en el 98 y en el 2001 con el croissant, aún, no había aprendido la lección de no quedarme con las ganas.

Nunca es tarde para sacarse el clavo de  lo que no hemos hecho o probado, solo un consejo, apúrate, manos a la obra, hazlo.

SIEMPRE UNA MUJER

Hablar del Loco Bussem es hablar de mi viejo, aquel joven que mi abuela casi ahoga porque no quería venir a estudiar a Lima porque ya era comerciante desde muy niño, como les comenté en TODO DEJA HUELLA.

Después de la ahogada, llega a Lima a los 16 años y a los 18 años ingresa a la UNI para estudiar ingeniería civil (la agarró a la segunda). El vivía en Lince y varias veces se regresaba a pie de la UNI porque no alcanzaba. Una de sus historias más famosas es cuando regresando a su casa por Alfonso Ugarte y con hambre, se encuentra un guachito en el piso, lo coteja y tenía premio de 20 soles de oro, una fortuna para él en ese momento, así que lo primero que hizo fue comerse dos hamburguesas y lo demás compro para sus hermanos, si es que la memoria no me falla y se quedó con algo para él.

Termina la UNI el 66 con 25 años y ya conocía a quien iba a ser mi mamá, claro, él un lobo y mi mamá una caperucita de 16 años. Se casan en el 68 y él ya daba clases en la UNI y en la Naval; por esa época los profesores ganaban relativamente bien (alcanzaba para vivir y ahorrar). En el 70 se va a Brasil becado a la Católica de Rio y hace una maestría en Física, un nerd total con publicada de libro y toda la cuestión .. se quedan en Brasil hasta el 74 con mis 2 hermanos mayores que ya estaban de 5 y 4 años y yo en la barriga de mi mamá; pareciera que no había TV o radio en Brasil.

Regresan a Perú y vuelve a la UNI y también a la Naval a seguir enseñando, con esos sueldos se compra el depa en mi Residencial San Felipe, luego el Toyota Corona (un clásico en mi familia y en toda la Resi) hasta que Velasco comienza y las cosas comienzan a ponerse verdes y ya no alcanzaba, yo ya había nacido y Melina también. Es decir, ya éramos una familia de 6 (en el 81 nace Brando, el tesorito y último hermano) a finales del 75!!

Me olvidé de decir que mi viejo era medio hippie en Brasil, con su melenaza, pantalones anchos y todo lo de la época.

En el 77, mi mamá viendo cómo la economía se venía a pique y habiendo estado tanto tiempo en Brasil, viendo como mi viejo había estudiado y ya con 4 hijos. le dice; “Mira Hildebrando, eres ingeniero civil de la UNI, no nos hemos ido a Brasil a que estudies una maestría, romperte los ojos con libros y demás, vivir allá por más de 4 años, para que regresemos al Perú a que seas un profesor y no tengamos nuestras comodidades”. Punto de inflexión en mi viejo.

Por segunda vez una mujer …. una mujer que cambia la vida de mi papá. Las mujeres tienen ese don “celestial” (lo peor de todo, para los hombres, es que lo saben y lo usan “expertamente”, si es que existe esta palabra) sus palabras calan, hacen reír, llorar o sangrar según sea la situación que ellas quieran dominar. Ese don nos hace pensar, nos hace hace sentir, nos eleva al balcón para ver la situación real, ubicarnos o reubicarnos o cambiar de giro completamente.

Es en esa “sacudida” de mi mamá que nace “el loco Bussem”, aún no sabía que iba  a crear a ese personaje conocido entre finales de los 80´s e inicios de los 90´s por sus comerciales en doble 9 (radio limeña), pero se puso a pensar e hizo lo más básico, preguntarse: qué es lo que siempre necesitará la gente? Comer y vestirse. Ahora en el 2019 seria comer, vestirse, comunicarse.

Como todas las cosas pasan por algo, cuando regresó a Perú se trajo sus ojotas de llanta, ojotas que a todo el mundo gustaban. Es así que se lanza a su aventura del calzado con unas ojotas con suela de llanta que se trajo de Brasil y mientras enseñaba también vendía sus ojotas totalmente artesanales en el mercado central.

Para ese entonces todo era manual y no tenía ni la mínima idea de cómo se hacía un zapato, las ojotas se vendieron muy bien y es así que en el 78 se lanza con una renovadora de zapatos en Miraflores, hasta que hizo la Garota que fue un zapato que rayó en Lima y se vendía como pan caliente. Ese zapato fue el éxito que hizo que mi viejo capitalizara y así comenzó  su historia en el calzado, fabricante y de ahí las tiendas La Garota, La Huella, la Trocha, El Omni; el resto es historia.

Si mi viejo es el “loco Bussem”, mi mamá siempre ha sido la “loca Bussem”; es decir, deberíamos de decir en la familia “Los locos Bussem”, dándole el respectivo honor a mi viejita …. Estoy seguro que mis hermanos concuerdan al 100% conmigo. En las reuniones familiares, entre tragos que van y vienen, siempre hemos dicho que sin mi mamá, mi papá no la hubiera hecho. Ella apoyaba, criaba, trabajaba, ahorraba, aconsejaba, amaba y lo sigue haciendo.

Y tú, hombre o mujer, en que mujer o mujeres estás pensando? Cuántas sacudidas has tenido?

Un abrazo a todas esas mujeres, que motivan el cambio.

……………..

Pd: La famosa frase “subir al balcón”, refiere a que el día a día mucha veces nos gana y nos hace perder la perspectiva o ubicación de las cosas. Un ejemplo que leí y me enseñaron era con el Pibe Valderrama que era este futbolista  colombiano que daba el pase a la primera y muchas veces sin mirar. Se dice que el Pibe siempre jugaba subido en el balcón porque podía ver toda la cancha desde arriba y conocía la posición de todos los jugadores. Subir al balcón, refresca, te acomoda, siempre date el tiempo para ver desde ahí.

Todo deja huella

Que tienen en común, un correazo frente a toda tu familia cuando tienes 10 años, una palmadita en el poto, que te ahoguen a los 16 años en un recipiente lleno de agua con un caño abierto, negociar con señas en una feria en Italia, pedirle a una chica su zapato para dibujarlo, unos padres despidiendo a su hijo en un aeropuerto de Miami porque no lo verán 1 año?

Son momentos Kodak que han dejado huella mental en mi disco duro y que forman parte de quien soy, son momentos inolvidables, algunos sin mucho sentido pero que al final son importantes para mi, los he elegido o ellos me han elegido.

Era un día de la madre del 84 o 85, estaba toda la familia de mi mamá reunida y todo era felicidad, bromas, gritos, risas; estábamos en la casa de mi tía Lupe y en su casa vivían mis abuelos maternos. Mi abuelo Victor, que tenía parkinson, se distraía y pasaba sus días cuidando el jardín de la casa de mi tía y tenía unos rosales bien cuidados y claro, José y yo jugando con la pelota en el jardín y dale que te dale a las plantas y flores del abuelo, mi abuelito vino unas 3 veces pidiendo que ya no juguemos porque maltratábamos sus plantas, renegaba con justa razón y estos 2 nietos faltosos que se cagaban de risa en su cara, hasta que sucedió lo que tenía que pasar, estábamos haciendo “camotito” al abuelo y es en ese momento que veo por el rabillo del ojo a un toro salvaje (mi viejo), salir por la mampara, sacándose la correa a la velocidad de la luz, el primer latigazo es esquivado por mi hermano a lo Matrix y yo patitas para que te quiero me faltaban piernas para seguirlo, sintiéndome triunfador y pensando que ya me había escapado, iluso yo, volteo la cara un poquito y ya estaba herido mortalmente, la hebilla de la correa ya estaba en mi ojo izquierdo y la patita se me mete al borde del ojo izquierdo y me rasga, para 2 puntos en la clínica. Me salía un poco de sangre por el ojo y obviamente me hice la víctima, comencé a llorar y de repente sale mi vovó (abuela en portugués, así le decimos) gritando asesino a mi papá y aún más a mi abuelo cuando en realidad la culpa había sido nuestra. Camino a la clínica, lloraba y pensaba que nunca más le hablaría a mi papá, que era de lo peor, etc, etc. Pasaron algunos años y ese episodio me enseñó a respetar aún más a los mayores, fue una enseñanza y completamente seguro que mi papá no quiso darme en el ojo, se le escapó la correa de la mano. Ahora que soy padre me imagino el dolor que habrá sentido cuando sucedió esto, es terrible castigar a un hijo, creo que el dolor es más fuerte para un padre o madre que para el mismo hijo. Para mi, este correazo es la mejor castigada del mundo y agradezco que haya pasado. Con mi papá nunca hablamos de eso, sucedió y punto. En estos tiempos lo más probable es que haya gente que no esté de acuerdo pero papá, si nos encontramos en otra vida, por favor vuelve a hacerme esos 2 puntos sin decirme nada y enseñándome todo. Te quiero.

Las cosas simples de la vida!!! Soy un convencido que a la vejez uno se lleva esos recuerdos y que cuando uno no esté en este mundo, será recordado por esas cosas. Por ejemplo: como soy un “poco” jodido, juguetón normalmente siempre le doy una palmada en el poto a Lucha con su respectiva agarradita y el 90% de las veces se hace la molesta o se molesta en realidad, para mi es un gesto de amor y de cariño; siempre le digo el día que me muera vas a querer que aparezca y te pellizque el poto nuevamente. Es algo estúpido, pero se lo hago en la casa, en reuniones porque me nace hacerlo y lo hago sin pensar, ya es automático. Mi agarrada de poto de todas maneras ha dejado huella.

Mi papá vivió en un caserío piurano, casi frontera con Ecuador (por eso le gustan tanto los pasillos, cada vez que nos llevaba al colegio o salíamos con la family ponía su casette de pasillos, que fea esa música!!), vivían en una casita mis abuelos y sus 7 hijos, un espacio que les daba el dueño de la hacienda para que mi abuelo trabaje la tierra y el ganado. Fue muy feliz a pesar de todas las carencias (uno no desea lo que no conoce, lo que nunca ha visto, él estaba en su mundo ideal), no hay oportunidad en reuniones familiares donde cuente sus historias como cuando su primo Joaquín prendió fuego al burro y no pudieron salvarlo. La zurra fue memorable, obvio no?, jugar con un fosforito en la cola del animal que trasladaba las cosas que producían para la venta, el burro corrió como loco y avivó más la llama. Vayamos al tema central de este artículo; mi viejo trabajó desde muy chico y ya era comerciante a los 12 años, ganaba su plata y para alguien que estudia en el colegio y gana dinero, cree que con lo poco o mucho que gana en ese momento va a poder vivir toda una vida. Termina el colegio en Sullana y mi abuela le dice que ya es hora de que se vaya a Lima a postular a la universidad, a los 16 años mi papá no tiene mejor idea que contradecir a la abuela y respondía que no, que se quedaba en Sullana, que él quería trabajar y seguir haciendo negocios. En uno de esos momentos inolvidables en la vida de un joven, vuelve a contradecir a su mamá …. Mi abuela Carmen había llenado en el lavatorio un recipiente con agua, abre el caño, agarra a mi viejo del cuello y lo comienza a ahogar en el recipiente delante de sus hermanos, le levante la cabeza una y otra vez, haciéndole la pregunta, te vas a Lima a estudiar?, te vas a Lima a estudiar? Hasta que, cuenta mi papá, le salió un “SI, me voy a Lima”. Luego, el resto es una linda historia que espero publicar en el futuro, postuló a la UNI, la agarró a la segunda, terminó ingeniería civil y de ahí hizo un master de física becado en Brasil. Ese acto de amor de la abuela, de querer que sus hijos sean profesionales, que tengan lo que ella no tuvo,  lo logró y con creces, lástima que murió en el 77 y no pudo ver completo los frutos de esas ganas de superación que inculcó a sus hijos.

De noviembre 1998 a marzo del 2001 trabajé en la fábrica de zapatos de mi papá y tuve la oportunidad de aprender muchas cosas de cómo él se manejaba en los negocios y ver los detalles que se debe de tener en las cosas que uno hace. Uno de los momentos más maravillosos que tengo de ese período es que viajamos a la feria de Bologna en Italia,  la más importante del sector en el mundo. Hay 2 momentos que recuerdo como si fueran ayer y que comparto. Estábamos en plena feria y el primer día ya habíamos hecho el recorrido general viendo todos los pabellones y proveedores, habíamos elegido 3 para hacer negocios, 2 de España y uno de Italia. Para esto, mi papá con el inglés es un cero a la izquierda, nada de italiano, español y portugués mas o menos pero el portuñol lo habla de maravilla, lo malo que poca gente lo entiende. Llegamos al stand donde estaba el proveedor y me dice, “observa cómo se hacen los negocios, no digas nada”. Nos sentamos el dueño de la empresa, su hija, mi viejo y yo. No sé cómo pero hicieron el negocio, gesticulando con las manos, dando besos en el aire, dando ok con el dedo, haciendo números en el papel, hablando de cm para que la sandalia calzara en el pie de la mujer peruana (los pies de las mujeres son distintos según el país y en el Perú por el tema del clima aún es más complicado, por ejemplo, una mujer en la selva, por el calor, tiene un pie más ancho que una limeña). La hija y yo no parábamos de reír por lo genial de la situación, mi viejo hablando portuñol, su papá en italiano y usando las manos, ojos como grandes mimos. Algunos momentos mi papá me decía que hablara en inglés con la hija para afinar algunas cosas. Terminamos de hacer el pedido y los 2 se reían como si hubieran sido patas de años, no había nada que hacer que el lenguaje del zapato era uno, se comunicaban a las mil maravillas y mi viejo lanza su frase “Manfred, el lenguaje del amor es universal, todo el mundo lo entiende” y era verdad, dando besos, agarrándose el corazón, mirándose se comunicaron de lo mejor, así que ya saben, usen el lenguaje del amor cuando hay dificultad de comunicarse. De Bologna nos fuimos a Milán para ver vitrinas y caminar como locos, incansable mi papá para caminar, después de haberme hecho caminar de 10am-5pm nos sentamos en un café por el Duomo, pedimos para comer y tomar; mientras yo comía veo a mi viejo dibujando un zapato en una servilleta y veía como miraba a una chica que estaba en otra mesa tomando un café; le pregunto que estaba haciendo y me responde que le gustaba el zapato de la chica pero que quería ver bien como terminaba la capellada (la parte de arriba del zapato), se para, va donde la chica con la servilleta, se agacha y le saca el zapato a la chica porque quería terminar de dibujarlo; debieron de ver la cara de la chica entre asombro, sonrojada y orgullosa que alguien le pida el zapato para dibujarlo, mi papá llega, lo coloca en la mesa, lo observa como un doctor viendo una radiografía, vuelve donde la chica y le devuelve el zapato … como dato, un hombre siempre debe de observar el zapato y cartera de una mujer, si les gusta, díganselo, la harán sentir muy bien. Solamente un apasionado en lo que hace, que vive y goza con su trabajo puede hacer eso, parece algo tonto pero las 24 horas vivía en el negocio cuando tenía la fábrica.

Agosto 1989, faltando 2 meses para cumplir 15, mis papás me dejan en el aeropuerto de Miami para irme 1 año entero de intercambio rotario, yo me iba feliz y no comprendía para nada toda la escena que pasó en el aeropuerto. Estábamos en el gate de mi vuelo a Atlanta y de ahí a Baltimore donde me iba a recoger la familia que me iba a alojar. Rotary no deja que el intercambista vaya con sus padres al destino final. En el 89 no había celulares, internet; lo que había era fax, correo normal y el teléfono común y corriente que era carísimo. Mis viejos me dejaban en Miami y ellos, ese mismo día, volaban a Las Vegas y de ahí a Los Angeles. Antes de subir al avión porque ya me tenía que ir, mi mamá me daba la espalda y no sabía porque y mi papá sudaba, yo, sin comprender a mis 14 años que estaba sucediendo hasta que mi mamá se voltea y la veo llorando, no sabía que hacer, nunca había visto llorar a mi mamá de pena así que nos dimos un abrazo de oso y luego llega mi papá con el cual siempre he tenido una buena relación pero en esa época no era muy demostrativo en palabras ni en gestos, de repente cual cura, me hace una señal en forma de cruz en el aire, me toca la frente y también me hace la cruz mientras me dice una bendición; para algunos puede sonar normal pero para mi era algo totalmente inesperado porque nunca los había visto así. Ahora si lo entiendo perfectamente porque es dejar a tu hijo 1 año completamente solo. Esa bendición y despedida de mis padres es algo que realmente nunca olvidaré por lo que sentí y sobretodo por el amor que me demostraron en ese mágico momento.

Todo deja huella, para bien y también lamentablemente puede serlo para mal. Seamos cuidadosos con lo que hacemos y decimos porque estoy seguro que todos somos agentes de cambio para alguien, si, siempre hay alguien que te sigue, ve tus movimientos, eres una referencia. No nos la creemos pero es así y cuando te equivoques, hay que reconocerlo y es ahí donde considero que el aprendizaje es mayor. Atrévete a demostrar, “vulnerabilizate”, recuerda que no hay nada que perder, las personas se vuelven magnéticas de lo bueno cuando se abren a los demás.

Y a ti, cuántas huellas te han dejado o recuerdas? ríe con ellas, compártelas con gente, son un tesoro personal.

Un abrazo.

El poder de la palabra y del lapo

Hay que dar para recibir.

Un día llega mi hermano a la 1 am aprox, medio en tragos, dormíamos en el mismo cuarto, camas separadas por si acaso.

Delicado siempre él, siento su presencia porque prende la luz y siento que se desparrama en su cama y me mete un lapazo, siento su mano recontra pesada encima mío. Si me ponía sabroso, perdía, él era peso pesado y en ese entonces yo habré sido un junior welter, así que calladito recibí el golpe, tomé valor y solamente le dije, oe qué te pasa? …. Me dice: quiero decirte algo, eres un imbécil, nunca te entregas, eres un desconfiado de mierda, así nunca vas a ser pleno jijijiji (su risa característica media cachosa). Qué? De qué hablas? Si pues, deberías de amar sin esperar que te amen, es la única manera, así serás verdaderamente feliz, nunca te has tirado a la piscina. Sufrirás si te cagan pero habrás sido feliz. Piensa si eres feliz con la chica que estás, no te veo, no pierdas y no la hagas perder tiempo, huevón.

Agarró el control, prendió la TV, que importaba si yo había estado durmiendo. Uno, dos, tres, cuatro segundos y se queda dormido. Claro, mi hermano mayor me dice algo que tenía guardado para mi y se pone en off al toque (quizá alguna alma en pena se metió a su cuerpo y me lanzó el mensaje). En ese mismo instante, maldigo las cajas de vino tinto Gato Negro  o blanco Clos de Pirque que todo el mundo tomaba por esos años, porque estoy seguro que prendieron la mecha filosófica de esa “agresión” mental que me «regaló».

Siempre he escuchado y observado a José, muchas veces me ha enseñado cosas sin decirme nada. Son esas cosas que aprendes mirando, observando qué es lo que hace una persona, cómo se comporta, cómo “perdía” el tiempo leyendo por ejemplo.

Mientras roncaba como uno de esos trenes que aceleran a todo vapor, ya me había triturado el cerebro con sus palabras. Lo más anecdótico de esto es que ni recuerda lo que me dijo y a mi me marcó de por vida, cambió mi manera de sentir, de querer, acabó con ese pie trasero de apoyo para estar listo si es que me choteaban o lo que mi mente pensara que podía hacerme daño. Cambiar fue todo un proceso de años, nadie puede cambiar de la noche a la mañana, al menos no es mi caso.

Pero, porqué era así?

Para todo hay una explicación y muchas veces nosotros mismos bloqueamos las señales que nuestro cuerpo nos lanza para encontrar la “medicina para ese mal”, pero conscientemente evitamos el enfrentamiento a las mismas y seguimos con nuestro “status quo”. Tenía que encontrar que había pasado para que yo tenga ese pie de apoyo y que mi hermano muy bien se encargó de sacarlo a la luz.

Pasó buen tiempo y llegué a una de las escenas más bravas que un púber de 13 años pueda ver de sus padres, mejor dicho de mi padre. Había encontrado el evento que me había hecho así.

Mi viejo siempre tuvo y tiene una obsesión para que sus hijos, nietos vayan de intercambio o conozcan nuevas costumbres, países.

Me iba a ir a un intercambio de 3 meses a USA, tenía 13 años, era diciembre y ya estaba de vacaciones. Faltaba una entrevista de cierre para los últimos detalles para que yo pueda viajar. Era la última cita y no podíamos faltar. Recuerdo que estudiaba inglés en un instituto que se llamaba The King´s English en Miraflores creo y llega mi papá con mi mamá en su Mustang naranja (mi viejo siempre quiso tener un Mustang pero para su mala suerte justo se compró el modelo más feo de la historia de los Mustang y todavía naranja como la camiseta de fútbol de Holanda!!!!, ese que salió en los 80´s, 4 cilindros, no sé que le pasó a la Ford para fabricar ese modelo tan feo). A favor de mi viejo es que lo acompañé a comprar el carro en el 82 y estaba entre un Cadillac y el Mustang naranja de la tienda … obvio pues, con 8 años elegí el Mustang naranja. Buena estrategia de mi viejo, lo más probable es que mi mamá haya querido el Cadillac pero cómo iba a desilusionar a su hijo con el deportivo, más zorro mi padre.

Subo al auto y ya bajando por Arona, pasando Camino Real con la iglesia de Virgen del Pilar, casi llegando a Basadre, mi viejo le dice a mi mamá que cuál es la dirección? Mi mamá le responde que la dirección la debe de tener él, estaciona el auto a un costado y cómo va a ser posible que yo la tenga? recriminaba él, uy uy uy y yo atrás viendo a mi viejo ya un poco fastidiado porque mi mamá no lo tenía, mi viejita viendo su cartera tratando que el papelito apareciera, la observaba rebuscando como si fuera el bolso de Sport Billy y que de la nada el papel aparecería. Y mi papá presionando y hablando, yo ya estaba con las manos sudorosas, jamás hubiera emitido alguna palabra o sonido sin autorización, yo estaba en plena película de terror como si la pantalla me fuera a aplastar contra el asiento. Mi viejo me pregunta si yo la tengo, que la iba a tener pues, no te pases (solo dije que NO, cualquier sílaba adicional hubiera sido mi exterminio) …. Hasta que mi viejo me dice en voz alta mirándome por el retrovisor y ofuscado por la situación, “Manfred, que esto te enseñe que no puedes confiar en nadie, ni en tu madre ni tu padre”; en ese momento se me abren los ojos como sapo, paso toda la saliva espesa que tenía como si fuera a atorarme y no entendía nada, observo a mi mamá ponerse roja de cólera, le susurra algo que de todas maneras habrá sido una palabra fuerte y recontra bien merecida a mi papá, no sé si fue “palabra” lo que pronunció pero de que fue con odio jarocho, fue. Como una de las mejores actrices de Hollywood, voltea, me mira y me dice “hijito, no le hagas caso a tu papá, tú puedes confiar en mi siempre”.

Mi viejo me dice “ya no vas de intercambio, llegaremos tarde, hasta ir a la casa y encontrar el papel donde tu mamá escribió la dirección y teléfono, estos gringos si no llegas a la hora, no te atienden, espero que hayas aprendido la lección”.

Se pueden imaginar la escena de las 2 personas mas importantes de mi vida en ese  momento, que una de ellas me diga eso, y la otra tratando de corregir el error. En ese momento no lo tomé tan en serio pero dejó una herida sin cicatrizar hasta que recibí el lapo.

Se frustró mi viaje a USA de 3 meses en ese entonces. Luego me enviaron 1 año a un intercambio de ROTARY entre el 89-90, año inolvidable que aconsejo puedan hacer vivir a sus hijos (pueden buscar en la web de Rotary cómo se puede enviar a sus hijos a distintos países del mundo o me escriben y los apoyo con los datos).

Hace 2 años aprox, me voy a comer con mis papás y traje a la mesa el episodio y mi mamá, como buena mujer, recordaba todo, cada palabra que mi papá dijo, dice que no le habló buen tiempo por la barrabasada, a pan y agua lo tuvo, chiquitingo ni hablar, estoy casi 100% seguro que, orgullosa ella, lo habrá hecho arrastrarse como Leonardo di Caprio en la escena de “El lobo de Wall Street” cuando su esposa está sentada en la alfombra del cuarto sin ropa interior diciéndole “Come on, Daddy” y el otro babeando hasta más no poder y luego ella cierra las piernas, se para y se va, Leonardo revolcándose en el piso mordiendo su puño con ganas de «matar».

Mi viejo al igual que mi hermano, nos dijo que no recuerda nada, que estábamos locos, cómo iba a decir algo así, que no lo difamemos.

Es general en los hombres no recordar momentos pasados, no tenemos la capacidad, don, memoria prodigiosa, etc que tienen las mujeres que nos pueden dar la hora, fecha, reproducción oral y escrita de cada mechita peligrosa.

Tenemos que tener cuidado con los niños, sobretodo cuando son niños y púberes. El poder de la palabra de la gente que amas, se puede convertir en un arma que puede dejar heridas invisibles por años. Cuidemos lo que decimos, no vaya a ser que quede como yo y tenga que recibir un lapo para ponerme a pensar y encontrar en que momento me volví desconfiado en el amor, porque desconfiado para todo lo demás si soy.

MIA

Somos una familia conformada por 5 machitos y Lucha, la reina de la casa.

El 23 de Noviembre del 2011 nació Stefano, el quinto cachorro de la camada (el primero soy yo, obviamente), recibido con mucha alegría, amor y como siempre, esperando que venga con un pan bajo el brazo porque eso de donde comen 5, comen 6 o de donde comen 6, comen 7; no es tan cierto porque no todo es comer, un hijo es todo un presupuesto, la comida es lo de menos.

Meses antes para que Stefano cumpla 2 años, yo quería la princesita de la casa, la mujercita y comienzo a presionar a la jefa; pero todos sabemos que el hombre propone la mujer dispone. Ya pues gordita, vamos por la mujercita, con ella cerramos la family, te prometo que me concentro, te imaginas, saldría linda, sería toda una lobita nuestra hija, le bromeaba. Como boxeador a punto de caer en el enésimo KO siempre con el mismo rival, veía como el uppercut final llegaba a mi rostro y las letras del guante moviéndose en cámara lenta “THE FACTORY IS CLOSED, LOVE YOU, L” .

Ya he cumplido con mi cuota de humanos en el planeta, he tenido 3 cesáreas, una cuarta es muy peligrosa y más cosas que lo único que hacían era ir desvaneciendo la idea de mi MIA, ese era el nombre elegido para mi hija, iba a ser MBM como yo (Manfred Bustamante Michelena y Mia Bustamante Montes), lo máximo, que más podría pedir.

Estaba tan seguro que iba a ser mujer que apostaba lo que sea a quien sea, iba a salir mujercita. Durante esos meses previos al cumple, hubo momentos en que Lucha me decía “podría animarme si nos aseguramos que sea realmente mujercita” o sea un “in vitro”.  Yo le entro a muchas cosas pero a eso no, porque creo que, gracias a Dios, no hemos tenido problemas para concebir a nuestros hijos y que la medicina me elija el sexo de un hijo no va conmigo, ya no seguía con la conversación porque no me iba a convencer. Para mi, el espermatozoide que llega es el más bravo así sea mujer u hombre, ganó la carrera hacia el óvulo, así que sea lo que Dios de. Respeto mucho a las personas que lo hacen pero es un punto de vista personal que no es el tema de este artículo.

Desde que nació Stefano, y no sé porque, yo ya sabía cómo sería mi hija MIA, llámenme loco, demente, chiflado pero es la verdad, cierro mis ojos y veo el color de sus rulos,  su cuerpecito como iba creciendo a lo largo de su vida, tendría un cuerpazo y bailaría mejor que su madre, sería una negra más del Carmen (Lucha es chinchana,  ahí la conocen porque baila festejo tan bien o mejor que las negras del Carmen y además porque es gritona, su apodo familiar es Negra).

Mia con su carácter, su fuerza, sería una fiera mi hija carajo. Haría babear a los mirones y también a sus hermanos que los imagino cuidándola, mimándola, siendo recontra celosos con ella, pobre mi hijita estaría jodida con 4 hermanos.

Para ponerle fin a esos 4 energúmenos que se encargarían de hacerle la vida imposible a cualquier pretendiente, estaría yo como consejero de cómo tratar a los trogloditas que se le iban a acercar. Ella tendría en mi lo que fue mi hermana mayor Patty cuando se trataba de mujeres. Ella me lleva 5 años y todos sus consejos daban resultado cuando los cumplía. “Manfred no la llames porque la cagas, ya saliste sábado y domingo con ella, no la llames hasta el jueves, si ella interesada te va a llamar el miércoles, no seas huevón, amárrate las manos, así somos las mujeres, no nos gusta que estén detrás nuestro, que nos choteen un poquito nos gusta más, muestra algo de desinterés”. Después de entenderla ante tanta derrota que yo mismo me provocaba, es que las victorias llegaron mas que las derrotas, la tenía que cagar de vez en cuando y ahí estaba la voz de Patty, «te lo dije jajajjaa, eres más huevón». Así sería yo con MIA, su consejero. Igual va a sufrir por amor como todos, la vida da sus golpes pero que sería de ella si no fuera así.

Habiendo conocido a mi hija sin haber nacido, derrotado y triste porque la fábrica estaba cerrada es que el 22 de Diciembre del 2014, so pretexto de tener mi primera mascota a mis 40 años y por Navidad, es que voy al Jockey a comprar una perra, no sabía que marca (léase raza) iba a comprar, porque de animales no sabía nada, nunca en mi vida tuve ni siquiera un hámster, canario o loro, lo máximo que tuve fue un pollito amarillo en bolsa de papel con huecos de las kermesses de mi colegio SAP (San Antonio de Padua). Si, se morían a las 3 horas de llegar a la casa por tanto manoseo que el animalito soportaba, una masacre animal eran esas kermesses. Se siguen dando pollitos? creo que ya no, ojalá, pobres pollitos.

Ahora que pienso bien sobre el porqué nunca tuvimos mascota en casa, es que los Bustamante Michelena vivíamos en un “dúplex” en la Residencial San Felipe y erámos 8 personas, 7 de la familia y la chica que hacia los quehaceres de la casa. Así que creo, que si entraba un perro a la casa, mi viejo o mi vieja o quizá los 2, botaban a uno de sus 5 hijos para que entrara el animal, porque a la chica ni hablar; así que a conformarse a ver las mascotas de mis patas o a los gatos y perros callejeros que habían por montones en mi querida Resi.

Regresemos a la tienda de animales del Jockey …. después de que me presentaran media tienda, es que elijo a mi labradora color chocolate. Habían 2 machos y 1 hembra. Basto mirarnos «eye to eye» para sentir lo mismo que sintió Carmona cuando vio a Tula y es en ese momento que la bautizo como Mia a mi perrita, en honor a mi hija que me negaban. Llego a la casa con Mia y todo fue alegría, la camada estaba completa, nos trajo una alegría indescriptible (tanto así que después llegó Wiro, un schnauzer y Micky, un gato callejero de Chincha que mi querida suegra nos endosó suavecito, cuando no mi suegra!!!). Me cambió la vida, antes no dejaba que ningún animal se me acercara, les tenía miedo. Se convirtió en la única que me mueve la cola y sonríe cuando llego a casa después del trabajo, es una incondicional, me mueve la cola hasta cuando la regaño, chicas aprendan por favor!!!!. Es muy cierto que cuando uno llega del trabajo lo primero que debería de hacer es tocar a su mascota, le trasladas cualquier energía negativa que estés cargando; así que aparte de moverme la cola, de mirarme con cariño, de estar a mi costado así la corrija fuerte, me hace terapia, los animales son de una nobleza extrema, nunca es tarde para que tengas uno, anímate, te alegrará la vida.

Han pasado los años y es así como, Lucha y yo, sin querer queriendo, nos encontramos con el conocido refrán “al mejor cazador(a) se le escapa la paloma”. El pasado martes 29 de Enero nos dicen que estamos embarazados; se pueden imaginar nuestras caras de sorpresa. Ante esta linda sorpresa es que pasamos una semana genial, un poco preocupados porque tampoco es que seamos unos chibolos para tener un hijo porque siempre después de los 40 hay un poco de riesgo. Los chicos alucinados, Stefano ya se sentía desplazado por su hermanita que iba a llegar, nadie hablaba que sería hombre, pobre de aquel que se animara a decir algo sobre eso. Solamente la familia cercana sabía del embarazo y le digo a mi mamá que iba a tener una hija, pensó que habíamos hecho un tratamiento para que salga mujer por la manera tan certera que le hablaba. Mami sabes que no le entro al in vitro. Ay Manfred estás loco, cómo vas a saber que es mujer. Mamá, que es mujer y no se diga más.

Pasó la semana donde el nombre era la negociación del debate, no querían que se llamara como mi perra. En mi interna, serían 2 nombres,  MIA y un nombre más que sea fuerte para nuestra fiera que llegaba. Había que seguirles la corriente, hacerles sentir que ellos estaban eligiendo el nombre, encantados de ver a los chicos pelearse por el nombre y engriendo a su mamá como nunca antes lo había visto.

Pero, la naturaleza es sabia y contra ella no podemos hacer nada, pasamos días de complicaciones y todo pasa por algo. No era el momento de MIA para iluminar el mundo, de hacerme reír más de lo que hace cuando pienso en ella, en otra vida será nuestro encuentro.

Hija MIA, no llegue a conocerte físicamente, te recordaré por siempre.

El huevo y yo

Siempre fui un escéptico sobre el huevo. Antes de conocer a mi suegra, nunca vi pasárselo a nadie en mi vida y mucho menos escuchaba cuando alguien hablaba de él, no me importaba. Habían pasado algunas semanas que estaba de enamorado y un día estando en Chincha, escucho a lo lejos a quien iba a ser mi suegra, la Sra. Ana, “te han ojeado, pásenme un huevo que a esta yo la curo del susto, le hago su limpia”; camino para ver que estaba pasando y veo que llega el huevo a sus manos y la escena fue en ese momento, no encuentro la palabra que pueda definirla; de terror si se puede decir, recuerdo que la vi concentrarse unos segundos, botar aire por la boca como expulsando que sé yo y de pronto la veo hacer un tipo de danza en cámara lenta alrededor de su hija sobándole el huevo alrededor de todo el cuerpo, las extremidades, tronco y al final toda la cabeza; la “enferma” con los ojos cerrados recibiendo la «medicina» casi en trance, bien paradita, en el medio de la cocina. Yo, entre medias risas, miedo, escalofríos me percato que además de danzar y sobar, estaba moviendo sus labios y susurraba algo inaudible (luego me enteré que era un rezo). Terminada la sesión de 1-2 minutos a lo máximo, se pone erguida, triunfante, con una cara de “vencí al mal”, yo seguía sin entender, se lo engullirá pensé. Rompe el huevo y lo coloca en un vaso transparente, toda su familia en silencio mirando como agarraba el vaso a contraluz y cómo doctora que mira una radiografía dice “Uy, estabas con mal de ojo, te habían hecho daño, mucha envidia, ya estás curada, míralo, no ves? Ahí está el ojo con sus tentáculos”, agarra una tijera, corta la yema en el vaso y se ve que está medio cocida.  Que nadie lo toque ni ose cocinarlo. El vaso se quedó al borde de la ventana de la cocina, ni idea porque no lo botaba, debe de ser parte del ritual diabólico pensé.

En ese mismo momento, lo único que pienso es a que familia acabo de llegar, patitas para que te quiero, yo me arranco en “one”. De todas maneras, lo ha hecho para que yo lo vea, me asuste y desaparezca. A mi, con huevadas de este tipo, por favor, ni hablar, le dije, asustado en mi interior a mi futura esposa. La yema se pone así porque tu mamá lo tiene agarrado buen tiempo y además le da temperatura sobándolo ante un cuerpo, por favor que va absorber energía negativa y demás sonseras, “NO”, me rehuso a creer en estas sonseras, por favor, a mi, no me van a venir con vainas.

Y llega el 2006. Mi hijo ya tenia 1 año y de pronto todas las noches se despertaba, mínimo 2 veces, llorando y quejándose entre 10 a 20 minutos; desesperados fuimos a varios doctores, por emergencia, explicándoles lo que le estaba pasando y siempre “todo está bien, no tiene nada, deben ser gasecitos”, Gaseovet una vez más, los laboratorios que lo producen deben ser millonarios gracias a esos doctores. Tenía una docena de frascos que al final los usé para mi. (nota: cuando no saben que tiene un bebe, los doctores siempre dicen gases, son de temer, no todos, pero es un consejo, cuando digan “gasecitos”, huye.)

Ya casi desesperados, empezamos a comentar en nuestra familia y amistades lo que estábamos pasando en las noches. Mi esposa llama a mi suegra que estaba en Chicago para saludar y le comenta lo que estábamos pasando con Salva y ya deducen lo que oí a través del celular “ay, hija, pásale el huevo”, yo a punto de estallar porque a mi hijo cómo le voy a hacer eso y además quien se lo iba a hacer, ni cagando, MAY, pinguitas mariposas. Es más, creo que ese día me peleé con la jefa, esa bronquita fue por su madre, obviamente.

Eran casi 2 meses que seguía el llanto, mi suegra bien lejos y nosotros al borde del colapso; hasta que un día, mi cuñado después de un almuerzo me dice “porqué no le pasas el huevo, me dicen que hay un lugar buenazo en La Victoria” arrgghhhhh!!! nuevamente el huevo a mi, no me deja tranquilo, qué está pasando en la Tierra? Ahora todos adoran al huevo. Terminada la tarde el Sr. Huevo había sanado medio planeta y yo escéptico, incrédulo; mi cerebro de ingeniero me decía, todos están locos,  hay un virus, vamos a morir.

Despierto al día siguiente agotado, había sido la peor noche de llanto de Salva, con un ojo despierto y el otro dormido, digo “tenemos que hacer lo que sea, pero ya”, “no podemos seguir así”, “ya no jalo”. Salvador ni lo sufría, durante el día, jugaba, comía, dormía. Todo era en la noche.

Bañado y desayunado, tomo valor y llamo a mi cuñado. “Habla Manfredo, que ondas chocherita”, su clásico saludo y yo hecho trizas, “chato, dame el teléfono del brujo del huevo, urgente por favor”, que voz habré puesto que hasta asustado se puso, “lo consigo y te lo paso al toque por Blackberry Messenger”.

Llamo y pregunto por el Sr. Fernandez, me lo pasan, le digo como hablando en clave y casi susurrando, como escondiéndome de no sé quien, que quiero una sesión lo más pronto posible. Me dice con voz calma que vaya a las 4 pm, que eran casi las 12 y que de 1 a 4 pm descansaba. No me preguntó nada, lo que si me dijo era que tuviera cuidado al ir, que era mejor ir en taxi porque la zona era medio “peligrosona”, la dirección es un local que tiene un letrero que dice “Peluquería Popular”, llegas y preguntas por mi, está a 3 cuadras de Gamarra, justo al frente de una canchita de fútbol.

Preparamos a Salva y llegamos 3:30 pm, efectivamente ahí estaba la peluquería con su frontis celeste frente a la canchita donde se juega el Mundialito del Porvenir. Le dijimos al taxi que se de una vuelta más, por seguridad, para chequear a la gentita que estaba alrededor y que nos espere.

Entramos y efectivamente era una peluquería re antigua con sus paredes descascaradas. Pregunto por el Sr. Fernandez y me dicen que está haciendo su siesta, que a las 4 pm nos atenderá, que nos sentemos y esperemos, que ahí habían unas revistas. Las veo y eran del 94, 96, igual las ojeamos mientras mirábamos el reloj a cada rato. Los 2 peluqueros estaban esperando clientes, mirando TV en blanco y negro.

A las 4 en punto, hora inglesa, sale una chica abriendo una cortina que simulaba la puerta que separaba la peluquería de un cuarto y nos dice que pasemos. Pasamos y lo único que podíamos ver, porque estaba oscuro, es que el cuarto estaba lleno de crucifijos, vasos transparentes con huevo,  hierbas a montones en mesa y colgando del techo, una refrigeradora vieja (porque no traje unos nuchacos, mi honda aunque sea pensé, ya era muy tarde, estaba acorralado). De otra puerta, sale un señor de avanzada edad a paso lento, nos saluda y se presenta de una manera muy amable. Con la sabiduría que dan los años, nos escucha el porqué estamos ahí y nos dice sujétenlo que le voy a dar un rezo. De una jaba de huevos, había una jaba!!!! La chica coge uno y se lo pasa al señor y regreso mentalmente al ritual en la casa de mi suegra como arte de magia (se deben de conocer de todas maneras aluciné), empezó con un padre nuestro y de ahí un ave María, yo miraba el techo esperando que se abriera y una luz apareciera y finalmente, que haga con nosotros lo que Dios quiera, todo estaba consumado, al menos traté de curar a mi hijo.

Lucha y yo con las manos sudorosas, nos mirábamos fijamente agarrando a nuestro bodoque hasta que dijo, ya está, lo pueden cargar.

Si, si, hizo lo mismo que mi suegra con su hija, vaso transparente y tiro el huevo. Lo examinó bien y nos dice que miremos el ojo, los tentáculos, cuando cortó la yema nos explico que tenía, cual era la enfermedad de mi hijo, con la seguridad que da el haber sanado miles de “enfermos”. Obviamente, no entendía ni “veía” nada; finalmente nos dijo, que ya estaba “curado”.

Ya estaba ahí y pensé que perdía si me lo hacía, “a la mierda dije”, yo también quiero que me pase el huevo, “por si acaso pues, total ya hice el trote de venir”.  Uyuyuyuuuyyyy dijo cuando estaba mi huevo en el vaso, estás mal de estomago, no te está molestando? mira!! esta parte que está acá lo indica, lo ves? No veo nada carajo, pero es verdad, le comento que no sé que tengo en el estómago que me molesta. El Sr. Fernandez me explica mi mi mal y que me “curaba” en 3 sesiones, que tenía que regresar. Luego Lucha también pasó por el huevo, le dijo algo que ella estaba pasando, pero que con una sola sesión bastaba. Pucha madre, el más enfermo era yo.

Conversamos en el cuarto oscuro unos minutos y de ahí le pregunto que cuánto era, cuánto le debía?, su respuesta me desconcertó, “lo que tengo es un don, tu voluntad no más, aunque sea para pagar el huevo” y sonrió. Le pagué lo que consideraba justo y salimos, ya eran las 5:00 aprox. Regresando a casa, la incredulidad hacia el huevo y mi raciocinio se estaban peleando, iba 50/50 pero seguía sin creer.

Esa noche, Salvador durmió como un rey y nunca más se levantó llorando, coincidencia decía yo, pero ya iba 90/10, el huevo estaba ganando.

Al final de mi tercera sesión, le agradezco la atención a Don Victor, ya no era el Sr. Fernandez,  y me despido con un fuerte apretón de manos. Fue la última vez que lo vi y me curó de lo que estaba pasando con mi estómago.

Regresé unos años después a la Peluquería Popular no recuerdo porqué, fui de frente porque ya conocía y quería ver a Don Victor, sale la misma chica de la última vez y me hace pasar. El cuarto igualito y yo esperando que apareciera mi sanador y la chica me dice “mi papá murió hace 2 años”, pero él me enseñó todo lo que sabía. Ella me rezó, me sanó nuevamente y al final mi voluntad. Ahora, aparte de comerlo pasado, frito con arroz, en pan y de las miles de formas que sabemos, también lo respeto.

Huevo, alimentas y sanas, eres lo máximo.

Qué es lo peor que puede pasar?

Cuando quiero hacer algo, buscar a alguien que no conozco para una reunión, iniciar el primer contacto, pedir un favor, etc …. solamente me llego a animar a dar el primer paso cuando me pregunto, QUE ES LO PEOR QUE PUEDE PASAR? Mucha gente que me conoce no me creerá porque me conocen animado, juguetón, hasta medio loco, muchas veces desinhibido y directo pero por razones que poco a poco voy entendiendo habitaba una fuerza extraña en mi, a la que muchas veces obedecía y no lograba el objetivo que me había trazado.. Miedo al rechazo? Falta de confianza? Timidez para conocer nuevas personas en un posible negocio, a pedir un favor, a sentir que estoy molestando?.

No sé si les ha pasado, es una gran barrera que debemos de tumbar, dinamitar; no hay que paralizarnos, hay que hacer. Me quedo corto si les digo que cada vez que superé este muro, he conseguido el objetivo el 95% de las veces. Se imaginan que hubiera pasado si en toda mi vida iba a todas y me daba igual ir hacia el frente y que me rechacen algunas veces? ……….. si tú, que estás leyendo, si no te hubieras chupado a dar ese paso que faltaba, hubieras logrado algo que deseabas? Qué es lo peor que podría haber pasado si dabas ese primer y quizá único paso que necesitabas? Has tenido situaciones así a lo largo de tu vida? No te da rabia preguntarte después, porqué no lo hice? Debemos de cambiar de chip.

En nuestro Perú conozco una cantidad innumerable de personas que vemos todos los días en la calle, que han vencido esa fuerza. Las vemos a diario y son los limpiadores de lunas cada vez que para un auto, bus en el semáforo aparecen como por debajo de la pista, unos Mum-ra que resucitan. Que hace el limpialunas? Con una mano sacude una botella con agua mezclada con alguna sustancia que prefiero no descubrir y la otra se mueve al ritmo de limpieza, girándola como si ya estuviera limpiando, y muchas veces hasta sonríe. El conductor que hace? Le dice no con la boca, no con la mano…. el limpialunas, botella en mano como si fuera a tirártela ya está echando el agua media celeste-claroscuro al parabrisas y escuchas que te dice “no te preocupes, la próxima me pagas” y tú? Puta madre, donde tengo una moneda? Pero ya habías dicho que no; si no encuentras la moneda, te sientes mal y le dices “para la próxima maestro, estoy misio”, te encuentras dando explicaciones. Estos maestros limpialunas no sé si han descubierto esto pero así nos pasa cuando aparecen. Por ahí que eres de los pocos peruanos que saben decir “no” y no cambian de opinión. Si la gente no les diera monedas, no estarían en cada esquina. Qué opinas? son vencedores de esa fuerza.

Desde chico tenía esta fuerza extraña, recuerdo en una fiesta a los 13 años (matiné le llamaban al “tono” y era de 4 a 7:30-8 pm max. ) me hacía un mundo sacar una chica a bailar, primero porque las mujeres a un lado y los hombres en el otro, me moría por bailar Billie Jean de MJ pero cruzar la pista de baile era como recorrer 3 km y a paso lento y mientras sentía como si fuera un test de Cooper, el temor me invadía y pensaba que me chotearía cuando le preguntaría para bailar. Obvio, llegaba donde la chica, sudoroso, hombros caídos, la respuesta ya la pueden deducir, un NO tajante (aparte porque nadie bailaba y el roche pues). La cereza del pastel fue que me vestí con mi pantalón verde agua con camisa verde oscuro metida en el pantalón (mi mamá engañándome, me decía que estaba lindo, que hay que tener personalidad), lo más probable es que estuviera con calzoncillo amarillo (todos eran amarillos en mi casa). Era una palta entera de 1.70m en ese entonces (ahora soy un casi boliqueso de 1.84m), menos mal que no habían smartphones porque sino hubiera sido buleado de por vida con un selfie, mientras escribo, me río porque ahora parecería un influencer vestido de OP total comprado en el C.C. Arenales, estaba preparadazo para mi tono. A quien se le ocurre vestirse todo de verde a los 13 años?. Toda mi confianza “ color verdura” se terminó al momento que crucé la puerta de entrada de la fiesta, sentí que todo el mundo me miraba, más sonso, unos pocos pasos antes de cruzarla, me estaba sintiendo como el Ralph Macchio de mi querido distrito Jesus Mary a punto de hacer una entrada a lo John Travolta, no a lo Grease, si no a lo “Green”.

Los chicos de ahora son distintos, hace unas 3 semanas mi hijo Salvador de casi 14, me dice “papá, yo cuando saco a bailar no le doy la mano para invitarla, le chapo su muñeca de frente para que la presa no se me escape”, que seguridad caray; claro esa seguridad deberías de tenerla cuando das tus exámenes en el cole!! Le respondí riéndome, creo que tocó mi inconsciente fibra “verdura”cuando me lo dijo …. bromas aparte, tiene una confianza alucinante si me comparo con él a esa edad, así debería de haber sido yo desde siempre.

Ahora con más de 4 décadas encima sigo siendo el mismo, cuando me vestí color apio semi maduro? Obviamente que no, los años enseñan, la experiencia de lo vivido te hace más maduro a las cosas, más sagaz, astuto pero también más cauto en muchas ocasiones porque en nuestro chip está programado que así debe de ser cuando llegas a cierta edad. Debería de ser al revés, con más experiencia uno debería de animarse a hacer más cosas, porqué no?. Un hombre o una mujer de 40-50-60 años en los 80s no eran lo mismo que hombres y mujeres a esa edad en el 2019. Hay muchas razones porqué ha sido así en el Perú y el día de hoy no entraré en esos detalles porque considero que son varios.

Volvamos al presente, como les decía, ahora me pregunto qué es lo peor que puede pasar? Porque el proyecto saldría mal? Porque no me aceptaría la reunión?, es poco probable que suceda a mis 44 pero porqué no pensaba así cuando tenía 15,20,25 años, porque no tenía esa convicción, esa confianza?

He comenzado a creer que los seres humanos deberíamos de tener hijos a partir de los 40 años, con más experiencia, haríamos a nuestros jovenes más confiados, más optimistas, cometeríamos menos errores con nuestros hijos, por eso dicen “hay que ser padre para aprender a ser hijo y abuelo para aprender a ser padre”, “con el primero siempre uno es más estricto”. Quizá esté esribiendo pavadas (no soy del Cristal) pero creo que es muy importante cuando somos niños que nos motiven, que nos den confianza, que nos hagan creer que somos lo máximo. Los peruanos necesitamos de eso o acaso creen que eso no es lo que nos pasa en el fútbol por ejemplo? No nos la creemos, por eso hay jugadores profesionales que juegan mejor a punto de retirarse o después de retirados, porque será eso? Porque tienen la confianza, creen en ellos al final. No generalizo porque siempre existen excepciones. (nota aparte: yo soy de la U, gallina hasta la muerte).

Mi viejo, cuando iba a verme tapar cuando estaba en la Tito Drago, regresando a casa, todas pero todas las veces (tampoco fue a verme mucho por chamba) siempre me decía tienes que ser más elástico, eres muy duro, necesitas más flexibilidad!!!! Lo que él estaba buscando era que yo mejorara pero no son las palabras que uno de 13-14 quiere escuchar. No es crítica a mi viejo, fueron muy exigente con él y me ha dado lo mejor pero en ese momento yo no entendía como quería que mejorara, fueron años después que lo veo así, que hablaba en positivo a su manera y es verdad, necesitaba flexibilidad, ahora más.

Has escuchado en tu casa a alguien decir “le falta sal”, “le falta esto, le falta aquello”, “está bueno pero la falta esto o aquello”. Cuando estabas de enamorado y tu enamorada cocinaba saladazo o feo o estaba frío el café, le decías que feo? Te lo comías tranquilito, con harta agua eso si, pero tranquilito, mansito eras. Te casas y a los 2 años ya comienza a faltarle sal, luego pimienta, luego la mesa está mal hecha, etc. Y la mujer igual, cuando eras su enamorado llegabas de hacer deporte, y te metía un chape de 1 hora, que hueles riquísimo, que macho te ves cuando sudas. Te casas, pasan 3 años (el límite de amor por el sudor) y sale con “ni pienses de echarte sudado a la cama, saca tus pecoras de acá, te bañas ahorita si quieres dormir conmigo y el besito? Anda duerme “oe”. Y si nuestra actitud hacia todos siempre fuera el de “enamoramiento”? que pasaría en el mundo?

Dejemos de quejarnos, hablemos en positivo (como cuesta esto!!!, a mi me cuesta), difícil cambiar nuestra personalidad pero si podemos mejorar. Cuando comienzas a ver las reacciones de las personas por tu cambio, todo va fluyendo, te sentirás mejor y tu alrededor igual. Es una reacción en cadena hacia lo positivo, el lado bueno de la fuerza, seamos todos unos jedis. El lado oscuro, un Darth Vader seduce pero ya sabes el final, termina solo, arrepentido; regresa a la fuerza al final, muy tarde.

Creo que por esa falta de confianza, de no creérnosla, de no pensar «que es lo peor que puede pasar si hago esto o hago aquello» , de no tener esa técnica mental de siempre hacernos esa pregunta es que hemos dejado de tener éxitos y cometer errores. Seguiremos cometiendolos pero que esa fuerza que lleva años atacandonos por dentro, vaya perdiendo la batalla para convertirnos en una persona confiada, positiva, alegre y no como muchas veces decimos “es un viejo(a) amargado(a)”.

Claro, nuestros viejos nos decían de chibolos que no perdamos tiempo, que estudiemos, que hagamos algo con nuestra vida; es que ellos ya sentían que lo habían perdido, nosotros aún podemos lograr y conseguir lo que queramos, nuestros hijos, sobrinos, amigos también, solamente compartamos y repitamos nuestra técnica mental “qué es lo peor que puede pasar? Y hagamos cosas, todo lo podemos hacer, atrevámonos

Estoy seguro que dando confianza, animando a atreverse a hacer las cosas así no salgan, aprendiendo de lo que uno hace y vive es que nuestros jóvenes serán distintos, nuestra sociedad se la va a creer, ellos deben de creer que son los mejores, que somos el mejor país, que podemos lograr cosas maravillosas. Como me escribió Danilo, hacerlo con P de pasión, de Perú. Hace un tiempo estuve viendo The Voice y uno de los alumnos estaba ensayando y le dice a su coach, necesito que la canción me salga perfecta. En ese instante la coach para todo y le dice algo mágico, inolvidable “No quieras que salga perfecta, la pasión supera la perfección”. Comencemos a decirle a todos nuestros muchachos que hagan todo con pasión.

Basta que motives a una persona y habrá un cambio, te recordará por siempre, trascendiste con tu palabra. Y saben qué? No cuesta nada hacerlo, es gratis.

Todos lo que han llegado a este último párrafo, tenemos que hacer todo lo que tenemos pendiente, lo que queremos hacer hace mucho tiempo, intindinquichu manachu? anímense, carajo. Qué es lo peor que puede pasar?.

Todo pasa por algo

Hoy comienza este blog, es algo personal que tenía en mente hacer, desde hace mucho tiempo, pero había algo en mi que no se animaba, que me quitaba las ganas, una fuerza interna que me frenaba, que ahora me doy cuenta que era yo mismo el que me limitaba a hacer, a compartir lo poco o mucho que he pasado en mis casi 45 años de vida. Me animé porque se fueron presentando “señales”, se metían «bichitos» en mi cerebro. SI, esas señales que muchas veces uno ignora, que se hace el loco, en las que uno piensa, para qué hacerlo? Si nadie lo leerá. Obviamente me encantaría que me lean pero lo que escribiré en este blog es por mi, porque lo necesito, esa es la respuesta; era y es un objetivo/proyecto/plan que tenia pendiente, no podemos dejar de hacer porque después, al final, lo más seguro es que me arrepienta por no hacerlo. Siempre comento una reflexión que escuché hace unos años a Pau Garcia-Mila “el cementerio es es lugar donde están los mejores proyectos e ideas sin realizar”.

Ojalá que con este blog pueda generar en el lector, un pensamiento, una motivacion, un sentimiento, una idea, etc. Este blog lo estás leyendo porque todo pasa por algo, todo llega por algo.

Hace años comencé a escribir algunas cosas personales en mi facebook donde comentaba momentos que vivía y sentía, trataba de plasmar sensaciones, pensamientos en palabras que tengan significado. Después me encontraba con gente que me decía que le gustaba lo que escribía así pasaba el tiempo, con ese bichito que todos experimentamos cuando las personas nos dicen cosas buenas. A cuantas personas le dicen que cocina riquisimo, que sus postres son buenazos y piensan en que es su pasión pero hasta ahí llega todo, en una motivación temporal, no se animan a crear una empresa, a salir al mercado con su pasión. Así estaba yo sobre lo que quería escribir y no me animaba, hasta que el jueves 28 de enero 2019 cuelgo un post escrito por Paulo Tenorio (CEO de Traktor) que invitaba a las personas a animarse a crear una empresa y que sintieran lo que es vivir esa travesía aunque sea 1 día. Describe lo que es ser empresario/emprendedor y ser tú el jefe de una manera, perfecta, bien resumida e indicando lo que uno pasa al tener su propio negocio, porque digo que lo hace bien? muchas personas comentaron y compartieron el post porque es muy bueno; lo anecdótico de esto es que hasta terminar de leerlo, mis amigos del face pensaban que quien había escrito todo, había sido yo, y el bichito nuevamente en mi cabeza, dejando sensaciones en mi  mente de que SI puedo escribir y que algunas personas piensan que puedo hacerlo. Este bichito no lo dejé pasar tan rápido, despertaron en mi, sumado a 2 señales que cuento en el punto 3 de esta columna, el ánimo a redactar estas líneas y por fin crear un blog donde escribiré de todo un poco pero sobretodo, de lo que me ha pasado en mi vida.

Las personas, los momentos, las cosas pasan por algo en nuestra vida, para bien o para mal pero como dicen por ahí, tienes que sacar lo mejor de cada situación que sucede. Esto es a todo ámbito …. piensen y dense cuenta porque fue que se cruzó esa persona en tu vida, sea laboral, amical, amorosa, deportivamente, etc. Todo tiene un porque y de todo pero de todo, creanme, sale algo positivo.

Ahora, soy un convencido que nada pasa por el azar o suerte, cada uno busca y arma su camino, brillas si quieres brillar, eres oscuro si quieres serlo, si caes en pensamientos negativos lo único que harás es que te hundas más en esa oscuridad y no lograrás tus objetivos, ahuyentarás a las personas buenas a tu alrededor que podrían hacerte crecer, estarás ciego ante las señales, bichitos, personas que van apareciendo y tu rechazas.. Todo pasa por algo pero todo pasa porque tú lo permites. Tenemos que cambiar nosotros mismos primero para cambiar lo demás a nuestro alrededor. 

Siempre existirán situaciones que escapan de nuestras manos como las enfermedades, accidentes, fallecimientos que son situaciones que nadie quiere, tampoco pensemos en eso, no las llamemos a la puerta de nuestra casa, para que gastarnos en esos pensamientos?  Tenemos que entender y aprender que nuestro cerebro es re fuerte y atrae todo (jajaja sueno como El Secreto, pero es verdad, el cerebro, nuestra mente, es una fuerza asombrosa). Igual en situaciones extremas, esos momentos suceden por algo.

Me permitiré hablar de algunas personas que sabiendo o sin saberlo considero que me han movilizado a lo largo de mi vida y son personas que no son cercanas a mi ni nada por el estilo y que me han enseñado algo en la vida sin saberlo. Estas historias, a continuación, sucedieron por algo:

  1. Tengo un conocido por haber jugado fútbol (lamentablemente no puedo decir que es mi amigo o que alguna vez haya compartido una mesa ni mucho menos una cerveza pero nos conocemos por esa magia que da el fútbol de menores y sientes que lo conoces por años a pesar de que eramos rivales en cancha). El es Dante Prada, más conocido como pan con huevo, quien ha luchado contra un cáncer terrible pero que con admirable ahínco, coraje, fuerza, motivación por vivir y amor a su linda familia movilizó a muchas personas que creo que ni él conoce, por ejemplo mi esposa, a quien le comenté de él y comenzó a seguirlo, leyendo lo que posteaba sobre su lucha diaria. No sé si Dante lo pensará o habrá pensado en el tema pero para mi su enfermedad ha sido un aprendizaje de amor, cariño y eso ha movilizado a muchas personas creo yo (soy uno de ellos) y su enfermedad pasó por algo. Gracias Dante, por habernos enseñado tanto (ahora si sé que piensa que su enfermedad pasó por algo, me lo acaba de responder cuando le he pedido permiso para escribir sobre él en estas líneas) …. ah, y como todo pasa por algo, recuerdo que en la época en la que Dante estaba luchando su enfermedad,  yo estaba leyendo uno de esos libros maravillosos de Posteguillo sobre Roma y su época imperial (la época de Trajano); mientras leía ese libro (abril-mayo 2017), pensé en la guerra que enfrentaba Dante, le dejé un mensaje donde le decía que era como un guerrero Romano y lo decía por su lucha en plena enfermedad, era un invencible. Hasta lo que lees pasa por algo, los libros llegan a tus manos por algo, aprovéchalos, compártelos. Gracias Dante por compartir y seguir compartiendo tu experiencia y dando esperanza a las personas que te contactan sabiendo lo que pasaste y la pura vida que estás viviendo y disfrutando.
  • A fines de enero 1989 ( hacía 3 meses que habia cumplido 14) me voy con mis  2 hermanos mayores y un grupo de más de 30 peruanos a un RYLA (Seminario de Rotary para líderes jóvenes), vuelo Lima -Tacna y de ahí por bus sin parar hasta Buenos Aires. Estuvimos casi 2 semanas. Durante ese tiempo compartimos con personas de otros países y nos alojamos en casas de rotarios argentinos con los cuales hicimos una amistad que hasta el día de hoy perdura (y no había internet ni nada por el estilo, todo por carta, que tal sensación era recibir una, recuerdan?). A que viene esto? Yo estaba hospedado en General Rodríguez y mi hermano en la ciudad de Luján (en ese entonces tomaba unos 50 minutos un viaje entre esas 2 ciudades, ahora están a unos 25 min.). Como nos encanta el fútbol, quedamos con su anfitrión (Leonardo) en ir al estadio de Vélez, terminado el partido fuimos a Luján y de Luján me embarcaron a Rodriguez en bus. Subo al bus y recuerdo bien que tenía un billete de australes que al cambio eran como 100 dólares, no me había dado cuenta que no tenía cambio. A medio camino, el cobrador pasa y le doy el billete y me dice que no tiene cambio y se pone de mala gana y me dice vamos donde el chofer. El chofer se pone histérico diciendo que no tiene cambio, que como es posible que tenga un billete tan alto y súbitamente para el bus, me agarra del brazo y dice que me baje en un sitio todo oscuro y desolado. Yo, con mis 14 años me pongo a llorar porque le decía que era peruano, que no conocía donde estaba, …. me tira a la carretera, la gente del bus gritando que no lo haga, pero el bus se marcha. Empujado por este energúmeno, me deja solo en la nada oscura, eran 9:30 pm aprox de un domingo. Yo, llorando sin saber que hacer, no sabía ni que bus tomar y tampoco paraban. Créanme, no había nada alrededor, seguía llorando y aparece una señora de la nada y se me acerca, le explico lo que ha pasado y con calma me dijo que me tranquilizara, que me iba  acompañar, que tenia cambio del billete y esperó junto a mi hasta qué paró un bus que me llevó a Rodriguez. Mi ángel guardián? Una persona de bien? Un extraterrestre? Dios me lo envío? Todas las anteriores. Después de años pienso en ese incidente y esa experiencia me dice que siempre hay alguien que puede ayudarte, de buena voluntad. Ese chofer, debido a su mala saña, hizo que tuviera esta experiencia que les comparto y que sin esa mala onda que tuvo conmigo, yo no podría contarlo. Hay que darle la vuelta a la torta a lo negativo. Suena a cliché pero es verdad. Cada vez que me ha sucedido algo negativo siempre ha aparecido algo, una persona, un momento que hace que todo se arregle y/o solucione. Este episodio me enseñó y pasó por algo.
  • El día sábado 26 de enero 2019 me sucede algo increíble que ha motivado a que me decida escribir porque todo pasa por algo, el detalle que faltaba (recuerden que el jueves 24 posteé lo de Tenorio). Estaba en un almuerzo -cena con unos padres de familia del colegio de mis hijos en la playa. A eso de las 10:30-11 pm (los hijos no participaban porque era una reunión de adultos), llega la hija de 9 años de una pareja de la fiesta, con el lindo nombre de Avril. Me encanta la música y yo estaba poniendo la música sentado en mi cooler mientras la gente bailaba, bebía, bromeaba, reía …. se aparece este angelito y me pide globo de gas de Pedro Suárez Vertiz y de la nada, me da un abrazo que no puedo describir, un abrazo que llega al alma, le doy las gracias por el abrazo y me deja helado, Fue un abrazo no de 1 seg. sino habrán sido unos 5-6 segundos mientras yo le tocaba su cabecita. Tenía tantos pedidos de canciones que pasó la canción que sonaba y coloqué la otra que habían pedido, viene nuevamente con sus rulos maravillosos y me dice que cuando iba a poner globo de gas y le digo que pronto porque hay varias canciones que los papis quieren. Se queda parada mirandome, quieta, pasan 4-5 seg que me parecen eternos porque era una niña de 7 años que me examinaba, como si me conociera, como si quisiera decirme algo, yo sentado en mi cooler y me dice “que lindo está tu collar” (era un collar con bolitas negras amarradas (raíces dicen) con hilo que compré en la linda Oxapampa). Sin poder resistirme le digo, te lo voy a regalar porque eres una niña muy especial y con una mirada que me seguía atravesando, me dijo «no, es tuyo. Quédatelo, gracias» y sin decirme nada me da un abrazo de más de 10 segundos, yo la abrazo mientras miraba a su papá y mamá bailar, mi esposa también me miraba y cuando yo estaba a punto de llorar por lo inexplicable que estaba sintiendo, Avril me suelta, me mira como diciendo, anímate, hazlo. No les miento que ha sido el abrazo más lindo, tierno y de más sentimiento (no conocía a Avril por si acaso) que me hayan dado en mi vida, el cual me transmitió todo lo que necesitaba. Obviamente ella es especial, mi esposa ya me lo había dicho, me había dicho lo mismo de algunos otros niños pero nunca me había sucedido esto y tampoco había experimentado esta intensidad con algún otro niño o niña. Alucinante. Todo pasa por algo. Tenía a Tenorio el jueves, los abrazos de Avril el sábado y el domingo regresando temprano a Lima, escucho a Patricia del Río en RPP diciendo que ahora hay una curso para aprender a escribir en la PUCP y mientras manejaba, pensaba y pensaba que tenía que hacerlo, tenía que escribir. Es así que Tenorio, Avril y Patricia del Río fueron mis «señales», «bichitos» por el cual estás leyendo esto.

Gracias Dante, gracias al chofer que me dejó en medio de la nada, gracias Avril, TODO PASA POR ALGO.